KANSAS EN EL VELÓDROMO: UNA NOCHE QUE RECORDÓ POR QUÉ SON LEYENDA
Hay bandas importantes.
Y hay bandas que construyeron los cimientos del rock progresivo moderno.
Lo que vivimos en el Velódromo de la Ciudad de México fue un recordatorio contundente de por qué Kansas pertenece a esa segunda categoría. Una noche donde la historia, la técnica y la emoción caminaron juntas.
Desde los primeros acordes quedó claro que no se trataba de nostalgia, sino de vigencia. Las canciones siguen teniendo peso, identidad y una ejecución impecable que demuestra la estatura musical de la banda.
Clásicos como Play The Game Tonight, Song of America, Icarus y Hold On fueron recibidos con la misma energía que hace décadas, confirmando que su repertorio no envejece: evoluciona con quien lo escucha.
Uno de los momentos más especiales llegó con la sección acústica al aire libre. Cuando sonó Dust in the Wind, el Velódromo se transformó en un coro colectivo, íntimo y atemporal. Una pausa necesaria que recordó la sensibilidad que también define su legado.
El cierre fue simplemente inevitable: Carry On Wayward Son desató la euforia final, demostrando que algunas canciones no solo son clásicos, son himnos generacionales.
Algo que destacó fue ver nuevas generaciones entre el público. Jóvenes que quizá no vivieron la era dorada del progresivo, pero que entienden la magnitud de estas composiciones. Eso habla del impacto real de Kansas en la música actual y en muchas de las bandas progresivas que hoy dominan escenarios alrededor del mundo.
Fue un show que se disfrutó de principio a fin.
Y sí, si te lo perdiste… fue un showsazo difícil de repetir.
Gracias a Music Vive por las facilidades para la cobertura.
La galería completa y más detalles ya están disponibles en Headbanging MX.













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